A lágrima viva

Miércoles 12 de marzo de 2014, por Antonio del Rivero

Mayo, 2013

A lágrima viva

. . . las lágrimas son signos, no expresiones. A través de mis lágrimas cuento una historia, produzco un mito del dolor y desde ese momento me acomodo en él: puedo vivir con él, porque al llorar, me doy un interlocutor enfático que resume el más “verdadero” de los mensajes, el de mi cuerpo, no el de mi lengua: “Las palabras ¿qué son? Una lágrima dirá más”.

Roland Barthes, 1982

En la actualidad algunas producciones estéticas del arte contemporáneo se han centrado en la relación entre arte, ciencia y tecnología; en este tipo de creaciones, algunas ocasiones el propio cuerpo del artista, en otras la materia orgánica o artefactos tecnológicos que se convierten en artefactos estéticos. Algunas manifestaciones artísticas contemporáneas recurren al uso de tecnologías actuales para visibilizar el contexto de procesos de globalización y consumo desde donde se crea la producción artística.

El bioarte se ha consolidado como una de las vanguardias del nuevo siglo, en este tipo de creaciones, los materiales orgánicos se convierten en instrumentos artísticos; animales, plantas, genes, piel y el cuerpo humano, se utilizan como territorio de experimentación para llevar a cabo obras estéticas. Uno de los propósitos del bioarte es cuestionar el quehacer científico y tecnológico cuando éste último deja de lado la función social y se encarga únicamente de actuar como medio de control de los sectores dominantes. El concepto bioarte es en sí, un concepto que desafía la mirada de la vida y del arte mismo, propone nuevos espacios de creación artística y formas estéticas de aproximarse a los seres biológicos.

Una de las artistas representativas del bioarte en México es Edith Medina , quien desde 2004 hasta la fecha ha llevado a cabo investigaciones sobre la modificación y expansión del cuerpo humano mediante los avances de la ciencia y la tecnología; sus trabajos se han desarrollado en los campos de la biología, biotecnología y el arte. En Cultivo de lágrimas (2011-2013) utiliza técnicas de microbiología y biología sintética para llevar a cabo en una investigación de corte etnográfico un estudio de las connotaciones culturales de las lágrimas, a partir del cultivo de lágrimas de diversas mujeres. Uno de las piezas que conforman Cultivo de lágrimas (2011-2013) se llama A lágrima viva, la cual en palabras de la artista:

… se integra a partir de una instalación biológica con las lágrimas de 20 mujeres donantes, visualizando en diversos formatos y medios, la información de estas lágrimas (fotografía y video microscópico, cultivo de bacterias de las mismas, datos biológicos y las bitácoras de las extracciones). [Una de las premisas de la pieza es] profundizar en la integración socioecológica de procesos corporales biológicos que al ser reinterpretados de manera social-antropológica-cultural construyen nuestra identidad y nuestro entorno, de esta manera me interesa visualizar “como nos constituimos como sujetos en la sociedad tecno-científica en la que nos hallamos”.

A lágrima viva es una obra que recontextualiza las lágrimas en un acto estético más allá de la “función pragmática de la lágrima”, con esta pieza se visualiza lo humano no sólo desde el horizonte de lo humano ya que se libera a la corporeidad del estudio frívolo, controlador y funcional de la bilogía y la anatomía. Mediante el lenguaje artístico hace una crítica al papel de la ciencia en la sociedad contemporánea, mostrando aspectos extra artísticos que deconstruyen la noción de arte, de la ciencia y del uso cotidiano de las nuevas tecnologías. En este tipo de creaciones artísticas, además, el cuerpo humano, desde un sentido estético, se convierte en un centro de desarrollo cognitivo mediante el cual, los sujetos (en este caso artista y espectador) se apropian de su entorno, intervienen espacios públicos que alteran la vida cotidiana, en un tiempo y espacio determinado.

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