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DESIGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA INGRESAR A LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO.

Jueves 13 de agosto de 2015, por REDACCION

DESIGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA INGRESAR A LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO.

Berenice Pedraza Minor

La evaluación necesariamente estimula las pasiones, dado que estigmatiza la ignorancia de algunos para exaltar la excelencia de otros.

Philippe Perrenoud

Introducción

Cada año se publican cifras alarmantes sobre los jóvenes que no logran ingresar a las instituciones de educación superior pública. La opinión pública los llama rechazados o excluidos, sin embargo se trata de jóvenes aspirantes que ven truncadas sus expectativas. Algunos de estos jóvenes logran ingresar a nivel superior en años posteriores, o bien, a otras carreras o a otras instituciones de educación superior, pero otros dejan de estudiar, comienzan a trabajar o a utilizar su tiempo en otras actividades.

En México la instauración de exámenes de selección de ingreso a nivel superior ha demostrado que el proceso de educación y escolarización de millones de jóvenes, no ha ofrecido a este rubro un soporte de transición a la vida adulta, pues resulta ser una tendencia deliberada de exclusión, manifestada en los datos duros ofrecidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP), las movilizaciones organizadas por el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES), así como el número de suicidios acaecidos en 2003, “[…] que constituye un testimonio terrible del espíritu de esta época, de falta de expectativas para una generación que ha sido bombardeada mediáticamente con los valores de la competencia feroz […]”

Ante este panorama, surge el interés por comprender qué características tienen los jóvenes que logran ingresar y los que quedan fuera, es decir, en términos sociológicos sería interesante conocer a qué grupos sociales pertenecen estos jóvenes y cómo operan los mecanismos de desigualdad económica, cultural, educativa, es decir, de exclusión social.

En el presente trabajo se plantea la siguiente premisa: los opresores tienen el poder de crear las herramientas para seleccionar a los oprimidos que aspiran a entrar a las instituciones de educación superior pública en México, lo cual se traduce en la reproducción de la desigualdad de acuerdo con la propuesta de Paulo Freire. Para analizar este fenómeno se tomará en cuenta el factor socioeconómico de los aspirantes que aplican el examen y no logran ingresar a las instituciones mencionadas.

Se considera conveniente, en primer lugar, plantear el problema de la exclusión de miles de jóvenes mexicanos: rechazados y aceptados desde su habitus, como lo menciona el sociólogo francés Pierre Bourdieu y estadísticas que apoyan el origen socioeconómico de los oprimidos, para posteriormente abordar quiénes son los opresores y los oprimidos, así como las herramientas utilizadas por los primeros para reproducir la desigualdad en el ingreso al nivel superior del sector público de nuestro país.

Opresores y oprimidos en permanente interacción.

El ingreso a la educación superior en México ha sido una preocupación social, sobre todo en las últimas décadas, donde los jóvenes se ven presionados ante las demandas familiares, del Estado, la sociedad y de nuevos agentes e instancias nacionales e internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Secretaría de Educación Pública (SEP).

En México la examinación data desde la década de los sesenta debido a la creación de sistemas nacionales e internacionales de evaluación y “[…] a partir de los noventa han proliferado enormemente, es parte de una política educativa cimentada en la calidad y control, no sólo de estudiantes, sino también de docentes.”

No es nada nuevo el conocimiento de la estrategia cortoplacista gubernamental, en México no existe una política de Estado dirigida a los jóvenes, sin embargo, parece que sí hay una política de exclusión deliberada. La juventud es una construcción social, se crea socialmente. Por ejemplo, Pierre Bourdieu reitera que en la Edad Media “los límites de la juventud eran manipulados por los que detentaban el patrimonio, que debía mantener en un estado de juventud, es decir, de irresponsabilidad, a los jóvenes nobles que podían pretender la sucesión.”

La manipulación es un instrumento utilizado por los opresores para mantener su poder al inculcar progresivamente en los oprimidos el apetito burgués por el éxito personal con el objetivo de dividir para oprimir. El objetivo de esta herramienta es anestesiar a las masas para que no piensen. Al mismo tiempo, la manipulación se apoya en mitos, entre ellos, el derecho de todos a la educación cuando, en Latinoamérica, existe un contraste irrisorio entre los estudiantes que se matriculan en el nivel básico y los que logran ingresar a las universidades.

En educación superior la manipulación se refiere a la exclusión de los jóvenes aspirantes a este nivel mediante el examen de admisión propuesto por las principales instancias educativas públicas. Al respecto, el doctor Hugo Aboites ha hecho críticas a este mecanismo de selección debido a que […] el Examen Único también engaña cuando se ostenta como ‘confiable’, ‘preciso’ e ‘imparcial’, de tal manera que a todos los jóvenes ofrece las mismas oportunidades. Eso es falso. El mismo CENEVAL admite que en sus exámenes los hijos de familias de escasos recursos tienen un bajo número de aciertos. Se observa en términos generales -dice el CENEVAL- que a mayor ingreso familiar se obtiene un mayor porcentaje de aciertos […]”

La investigadora Adriana Puiggrós en el texto Educación neoliberal y quiebre educativo denuncia que [...] pruebas nacionales de evaluación están comenzando a servir para seleccionar y disminuir los alumnos que pasan de un nivel del sistema a otro y especialmente para limitar el ingreso a las universidades […]”

En el texto Historia de los jóvenes Giovanni Levi y Jean- Claude Schmitt muestran cómo en diferentes épocas y culturas las formas de significar de los jóvenes corresponden con un proyecto de nación, con la religión dada o con el contexto político de un régimen.

¿Se podría pensar en que la manipulación o exclusión de los jóvenes es una práctica actual?, ¿se debería sospechar que miles de jóvenes están siendo excluidos deliberadamente?

El rumbo de una sociedad se atribuye a la regulación de las fuerzas de mercado o a la determinación histórica de la misma. Actualmente, los valores educativos difundidos por el modelo neoliberal han sido la ganancia, la competencia y el darwinismo social. “La evaluación ha sido utilizada para enfatizar los valores de la competitividad y el utilitarismo, los principios de la empresa privada – bono de calidad, salario de acuerdo a ‘rendimiento’, contratos con límites de tiempo para los docentes–, y la exaltación del prestigio de las escuelas privadas, a las que los estudiantes migran ante la depauperación de las públicas.”

Bajo este esquema se reproduce la realidad opresora , cuyos protagonistas en continua interacción son los opresores y los oprimidos. De acuerdo a Paulo Freire en su libro Pedagogía del oprimido, la realidad social, objetiva, no es casual, sino que es un producto de la acción de los hombres, por lo tanto los hombres como productores de la realidad y, si ésta se vuelve contra ellos y los condiciona, es tarea histórica de los hombres transformar la realidad opresora. “Al hacerse opresora, la realidad implica la existencia de los que oprimen y de los que son oprimidos.”

La violencia de los opresores prohíbe a los oprimidos su derecho de ser, los explotan en razón de su poder, son falsamente generosos con la finalidad de que la situación de injusticia permanezca. “El ‘orden’ social injusto es la fuente generadora, permanente, de esta ‘generosidad’ que se nutre de la muerte, del desaliento y de la miseria.”

Los jóvenes excluidos, a quienes más que negarles la oportunidad de ingresar a las instituciones de educación superior pública, se les impide ejercer su derecho de ser. Ellos tienen la necesidad de ser más frente a quienes dirigen y toman las decisiones en la forma de vivir de la sociedad. Los oprimidos tienen la necesidad de imponerse a los opresores. Esto implica el reconocimiento crítico de la razón de la situación opresora, para lograr mediante “[…] una acción transformadora que incida sobre la realidad, la instauración de una situación diferente […] que se inicie la auténtica lucha para crear la situación que nacerá de la superación de la antigua, ya se esté luchando por el ser más.”

La Secretaría de Educación Pública (SEP), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), así como las instituciones de educación superior: UNAM, IPN y UAM promueven iniciativas como el Examen Único, que desde 18 años es aplicado por el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C (CENEVAL) en la Ciudad de México. Este mecanismo de selección fomenta “[…] la creación de una próspera industria disfrazada de calidad educativa y comercializa con la aspiración de las familias y el derecho de los jóvenes a continuar sus estudios, el CENEVAL ya ha vendido más de 14 millones 400 mil de 1994 a 2003.”

Los opresores se conciben como humanos, los otros son objetos, cosas; instauran su derecho de vivir en paz frente al derecho de sobrevivir de los oprimidos. “No existen los unos (oprimidos) sin el otro (opresor), mas ambos en permanente interacción […] Esto es porque es preciso que los primeros existan para que los segundos existan y sean “generosos”. De esta situación de violencia y opresión se genera una forma de ser y de comportarse de los agentes sociales inmersos mencionados.

Los movimientos sociales del MAES también forman parte de la necesidad de transformar la realidad opresora en una situación distinta, en donde los rechazados han cobrado conciencia de su realidad y han tomado la postura de incidir en ella como sujetos. El discurso opresor ha querido minimizarlos al considerarlos objetos, pues se empeñan en mostrar a la opinión pública cifras de rechazados, no seres humanos excluidos para ejercer su derecho a la educación.

Este grupo de rechazados ha tomado conciencia al cuestionar la situación opresora que viven con preguntas como: ¿por qué es tan difícil entrar a la educación superior pública?, ¿piensas que conseguirlo depende únicamente de tu esfuerzo?, ¿te parece esto un problema?, ¿a qué lo atribuyes? Al mismo tiempo, han propuesto que se cancele el examen de admisión como mecanismo para el ingreso a la educación media superior y superior. Abrir un debate público y una consulta democrática para diseñar un nuevo procedimiento, basado en la justicia y la equidad, para el ingreso de todos los aspirantes. Así como el aumento de la matrícula y el presupuesto a la educación pública, el derecho a la educación media superior y superior pública, gratuita y de alto nivel académico.

La superación de la contradicción opresores- oprimidos, sólo puede ser realizada por los últimos, está implícita la desaparición de los primeros. Los oprimidos deben ser capaces de instaurar un nuevo régimen basado en el acto de libertad, constituido por el derecho de ser de todos los hombres.

Habitus de la diada opresor- oprimido

De acuerdo a Pierre Bourdieu el habitus es el conjunto de representaciones generativas a partir de ellas los sujetos perciben el mundo y actúan en él. Estos esquemas generativos se definen como estructuras estructurantes estructuradas; son socialmente estructuradas porque han sido conformados a lo largo de la historia de cada agente al incorporar la estructura social, del campo concreto de relaciones sociales en el que el agente social se ha conformado como tal. Sin embargo, también son estructurantes porque son las estructuras a partir de las cuales se producen los pensamientos, percepciones y acciones del sujeto.

El habitus "es aquello por lo que la institución encuentra su plena realización: la virtud de la incorporación, que explota la capacidad del cuerpo de tomarse en serio la magia performativa de lo social, es lo que hace que el rey, el banquero, el cura sean la monarquía hereditaria, el capitalismo financiero o la Iglesia hechos hombre. La propiedad se apropia de su propietario, encarnándose bajo la forma de una estructura generadora de prácticas perfectamente conformes a su lógica y a sus exigencias." (Bourdieu, 1980: 96)

En el caso de ingreso se seleccionan a los jóvenes aspirantes al nivel superior público mediante exámenes estandarizados diseñados por el CENEVAL y las instituciones de educación superior pública, que son “un recurso administrativo para medir el rendimiento de los estudiantes con fines de selección, verificación, comparación y control”

Así mismo, un factor importante de selección en el resultado del examen se refiere a la ocupación del padre de familia como un indicador confiable de la situación socioeconómica, por lo que pertenecer a un habitus de clase alta se traduce en mayores posibilidades de ingreso.

Desde 2006 cambiaron las clasificaciones y la forma de agrupar las ocupaciones, en el cuadro 1 se ilustra en la primera clasificación, ocupaciones como funcionario o gerente, dueño de negocio, empresa o despacho o comercio establecido con personal a su cargo se consideran aquí como del más alto nivel de ingresos económicos. El nivel intermedio corresponde a profesor de bachillerato, licenciatura, posgrado o investigador, empleado de confianza, vendedor en comercio o empresa. En el rubro de menor nivel de ingresos se clasifican ocupaciones: profesor de preprimaria, primaria, secundaria, empleado de base, obrero, trabajador agropecuario, vendedor por su cuenta o ambulante, trabajador de oficio, desempleado.

Cuadro 1. Ocupación del padre y acceso a la licenciatura en la UNAM en miles

Fuente: UNAM (2006). El Perfil no se publicó en 2000.

En 2005, 8 mil 895 jóvenes, hijos de obreros solo 691 logran ingresar a la UNAM. De acuerdo a la tasa, eso significa que de 100 sólo 7.8 logran ingresar. Por otro lado, 2 mil 324 aspirantes pertenecientes a los hijos de directivo o funcionario, logran ingresar 418, lo que significa que de cada 100 ingresan 18, más del doble que en el caso de los hijos de obreros. Y en el caso de aquellos demandantes cuyos padres son empresarios, la tasa es de 15.4 de cada 100. En el cuadro 2, se muestra que en 1993 una buena posición económica, de acuerdo al grado de escolaridad de la madre, hace posible que en el examen estandarizado 46 de cada 100 de los solicitantes ingrese a la UNAM, una posición socioeconómica de nivel bajo (que corresponde generalmente a una baja escolaridad) se refleja en un desempeño menor en el examen estandarizado y sólo permite que 10 de cada 100 de los provenientes de este estrato lo logren.

Cuadro 2. Escolaridad de la madre y tasa de acceso entre los demandantes de acceso a la licenciatura de la UNAM (en miles)

Fuente: UNAM (2006). El Perfil no se publicó en 2000.

El CENEVAL admite que en sus exámenes los hijos de familias de escasos recursos tienen un bajo número de aciertos. “Se observa en términos generales que a mayor ingreso familiar se obtiene un mayor porcentaje de aciertos…” . Y esto a pesar de que en la escuela de donde proceden hayan sido buenos estudiantes. De acuerdo a datos presentados por el ex Subsecretario de Educación Superior de la SEP, Rodolfo Tuirán: “Sólo 10 por ciento de la matrícula de educación superior en 1992 estaba formada por jóvenes en situación de desventaja económica (los pertenecientes a los cuatro primeros deciles de ingreso); los jóvenes de segmentos medios representaban alrededor de 44 por ciento; y los jóvenes de familias acomodadas (las que forman los dos últimos deciles) concentraban 46 por ciento. En contraste, el peso relativo de los jóvenes de escasos recursos en la matrícula total aumentó en el año 2010 a poco más de 21 por ciento; el de los jóvenes de segmentos medios a 48 por ciento; y el correspondiente a los jóvenes de las familias más prósperas disminuyó a 31 por ciento.”

El optimismo gubernamental sobre el aumento del 11 por ciento del ingreso de los sectores de bajos recursos a la educación superior pública, del 4 por ciento en los sectores medios y la disminución del 15 por ciento en los sectores altos en 18 años, es una manera de legitimar el discurso de falsa generosidad de los opresores.

Los datos duros presentados por el ex Subsecretario de Educación Superior de la SEP, Rodolfo Tuirán, para disminuir las brechas de desigualdad en el acceso a las instituciones de educación superior pública en México, son contrapuestos con investigaciones académicas.

El doctor Hugo Aboites en su texto Matrícula, financiamiento y selección de estudiantes en la UNAM, explica cómo se ha ido desarrollando la conformación de la matrícula en la Máxima Casa de Estudios. Desde 1980 la UNAM canceló cualquier crecimiento significativo en su matrícula. La matrícula hasta 2006 de licenciatura de la UNAM era prácticamente la misma (sólo mil quinientos estudiantes más) que la que tenía alrededor de 1980, cuando estaba en su nivel más alto.

En la licenciatura de esta institución educativa ha habido una clara política de reducción de la matrícula durante treinta años. “Decimos esto porque a pesar de que hubo breves periodos en donde aparecían tendencias en el crecimiento del número de estudiantes, esas tendencias no duran mucho y se retorna a los bajos niveles anteriores.” En el cuadro 3 se muestran las cuatro etapas de la distribución de la matrícula de 1992 a 2006, cuyo desarrollo no es lineal.

Cuadro 3. Demanda e ingreso a la licenciatura (1992-2006) (en miles)

Fuente: UNAM (2006). Cifras redondeadas.

Aboites afirma que la UNAM solo hubiera crecido en diez por ciento cada cinco años, se estimaría que cerca de 100 000 jóvenes más (94 000) habrían podido ingresar a cursar estudios superiores en esta institución.

En el periódico La Jornada, el reportero Emir Olivares Alonso , informa que en 2013 la cifra de jóvenes rechazados en las licenciaturas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) alcanzó casi 92 por ciento. De los 126 mil 753 estudiantes que presentaron el examen de selección para ingresar a alguna de las más de 100 carreras que ofrece esta casa de estudios, sólo fueron seleccionados 10 mil 916, equivalente a 8.6 por ciento.

Un año después este mismo diario informa que los resultados del Primer Concurso de Ingreso a la UNAM en 2013 para los sistemas de educación escolarizada, abierta y a distancia hubo un total de 135 mil 808 solicitantes para los tres sistemas.

En el sistema escolarizado realizaron el examen 115 mil 112 jóvenes y fueron seleccionados 7 mil 792, en tanto que para los sistemas de educación abierta y a distancia se presentaron 6 mil 285 y 5 mil 356 aspirantes, respectivamente, obtuvieron un lugar mil 39 en el primer caso y 2 mil 85 para la formación a distancia. Para 2014 se repite un porcentaje similar, 91 por ciento de rechazados, solo 11 mil 348 fueron aceptados en la máxima casa de estudios.

Conclusiones Cada año detrás de las cifras de rechazados, existe un rostro de humanidad y las voces de los oprimidos, quienes por arte de magia pasan de una problemática social a una problemática individual, es decir, el proceso de selección individualiza un problema social.

La selección de aspirantes a la educación superior pública, al igual que el desempleo y la pobreza, son tres formas de exclusión en nuestro país. Por lo cual es un agravio directo a los derechos de los jóvenes, este perjuicio es perpetuado por el gobierno mexicano, la SEP y las autoridades de las distintas instituciones de educación superior nacionales e internacionales coludidos con el CENEVAL y los medios de comunicación al implantar en los oprimidos un discurso alejado del precepto de la educación como un derecho.

La postura política deliberada de los opresores por manipular la conciencia de los oprimidos mediante su discurso hegemónico se traduce en significar la educación de los jóvenes como una oportunidad y no como un derecho, convierte el proceso educativo y escolar de los ciudadanos en una condición coyuntural que los oprimidos o rechazados no sólo deben aprovecharla sino agradecerla. Desde esa lógica el desarrollo humano de los jóvenes aspirantes a la educación superior pública está basado en las oportunidades y no en el derecho para desarrollar sus capacidades, su derecho a ser, a tener un futuro digno.

La Coalición Internacional en Defensa de la Educación Pública ha alertado sobre los “focos rojos” referente a la exclusión de género y de los estudiantes más pobres. Como respuesta a este organismo internacional Fernando Serrano Migallón, ex subsecretario de Educación Superior, indicó que aunque hay 308 mil registros de estudiantes rechazados en universidades públicas, en números reales hay aproximadamente 100 mil mexicanos sin cupo, a quienes les buscan ofrecer diferentes alternativas, entre ellas, instituciones privadas, con quienes han convenido un menor costo.

Por otro lado, Hugo Aboites, rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, (UACM) ha manifestado su beneplácito en que la UNAM, UAM, IPN y la UACM han abierto espacios de diálogo con los rechazados, sin embargo, la solución de fondo ha surgido desde los oprimidos, quienes han tenido la necesidad de imponerse a la situación opresora para lograr mediante “[…] una acción transformadora que incida sobre la realidad, la instauración de una situación diferente […] que se inicie la auténtica lucha para crear la situación que nacerá de la superación de la antigua, ya se esté luchando por el ser más.”

Los padres de familia y jóvenes de las diferentes delegaciones de la ciudad, así como autoridades y comunidades cada vez más interesadas en la educación superior buscan afanosamente nuevos caminos para ofrecer educación. “El interés en delegaciones como Milpa Alta y Magdalena Contreras en una relación con la UACM (con el ofrecimiento de terrenos e incluso financiamiento) representan no sólo una propuesta de ampliación, sino también de construcción de nuevos formatos universitarios más horizontales que pueden generalizarse a lo largo y ancho de la ciudad.”

El planteamiento de los oprimidos resulta ser más coherente con las exigencias del siglo XXI, a comparación del “programa emergente” del gobierno en turno, que ofrece colegiaturas de mil pesos en 15 o 16 escuelas privadas por un año, cuya información al momento de ser consultada, no se encontró disponible en la siguiente página de internet: www.programaemergente.sep.gob.mx.

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