De Telenovela

Viernes 14 de septiembre de 2007, por Axel Alviso

Durante las últimas dos semanas Televisa y en especial Tv Azteca, han mostrado un interés desbordado sobre lo que está ocurriendo en el Congreso con respecto a la famosa reforma electoral. Han hecho programas especiales donde sólo se escucha una voz, la de ellos, para difundir su postura, difamando a quienes estén en contra. En estos programas, y en general en casi toda su programación incluida sus noticieros, han alzado la voz del Consejero Presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde, como un paladín de la democracia, un constructor de instituciones con una amplia credibilidad luego de las elecciones federales del año pasado.

Tv Azteca es una empresa preocupada por el quehacer político, y ¡ay de ellos que ponen en duda sus valores y que critican a esta televisora por tergiversar la realidad! Ahora esta compañía sale en defensa de los mexicanos y alza la voz por nosotros, que no tenemos vela en el entierro, sobre una reforma electoral.

Pero no, no crean estimados lectores que esta benéfica institución mediática tiene intereses económicos sobre lo que ocurre en el senado, como tampoco lo tenía hace poco más de un año cuando fue aprobada la Ley Televisa a la que dedicaron casi el mismo espacio que ahora, difamando a sus contrincantes; no crean que estas dos televisoras están preocupadas por todo el dinero que no se van a embolsar a causa de nuestras costosísimas elecciones (cerca de 4,000 millones de pesos); no señores, ellos están preocupados por nuestra democracia y no, como muchos intelectuales hippies creen, por mantenerse como un poder fáctico. ¿Cómo pueden criticar a una reforma de ser antidemocrática cuando en sus espacios no se escuchan otras voces que no sean las suyas?

Ahora hasta la CIRT se preocupa por nosotros, los cibernautas y sobre nuestras libertades, nos esgrime en sus discursos apelando a que en un futuro el estado va a querer controlar el Internet. No señores del CIRT, nosotros no tenemos que ver con todo el dineral que le maman a los ciudadanos cada 3 años, no hable por nosotros por favor.

Si bien es cierto que esta Reforma tiene alguna que otra aberración en su contenido, no podemos permitir que los verdaderos poderes fácticos controlen el Estado de forma tan descarada como la han venido haciendo desde hace algunos años; primero reduciendo los tiempos oficiales en los medios, luego presionando para modificar una ley que le otorga muchísimos beneficios y libertades, y ahora esto. Todo sea en nombre de la libertad de expresión.

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