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El teatro estatal y los artistas de la limosna

Lunes 29 de septiembre de 2008, por Coro de Babel

¿El teatro es una cuestión de estado? En lo personal creo que todo lo que es estatal es un guiño a una suerte de clientelismo por no decir esclavitud. En Argentina existen organismos estatales que subvencionan con bastante democracia y administran los bienes de los grupos de teatro, de autores, y actores. Esos organismos cumplen con una función importante ya que el teatro es una actividad que no genera tanta ganancia como en los grandes centros urbanos, pero por otro lado esos organismos que actúan como parásitos del estado mantienen una verticalización política para poder tener la atención suficiente por parte del mismo, esto yo ya lo he manifestado con gran inconformidad en artículos anteriores que significan para muchos de los teatristas de mí país una gran máquina burocrática que tiene como fin subvencionar en vez de crear fuentes de ingresos más seguras para los teatristas y menos estériles por cierto.

Lo que no se abre es un espacio de trabajo, de actividad plena, si no más bien una suerte de propina pobre y mediocre por parte del Estado y esos organismos u organizaciones que no cesan de colaborar hasta políticamente para poder acceder a un bien indispensable por el que no deberían ponerse la camiseta del gobierno, o manifestarse con inclinaciones hacia el partido político de hegemonía en nuestro país como ha sido y es el Peronismo. Sobre esto deseo ampliar, porque en mí país existe una gran cantidad de grupos que no se distinguen si son peronistas, justicialistas, o teatristas, pues yo creo que no hay nada mejor que hay que militar en el teatro, pero eso no significa politizar ese medio porque se pueden construir fácilmente grandes desvaríos ideológicos que confunden y terminan por ahuyentar a nuestro publico. Pero hacer del teatro una cuestión de estado, mantenido por los viejos acilos políticos, en lo personal, me da vergüenza, más preferiría que lo mantenga el público, el espectador, al fin los hombres y mujeres para quienes hacemos teatro.

Pero es claro que el teatro se ha convertido en una herramienta politizante para echar baldes de mierda entre partidos políticos, dejando ese espacio vacío en donde todavía se espera ver un teatro más comprometido con lo social, y menos metido hacia adentro para el mismo teatro. Para decirlo lo digo con todas las letras, el Instituto Nacional del Teatro, la Asociación Argentina de Actores, que arbitrariamente eligen a los premiados, que eligen a los teatristas a los que se le dará una difusión corta e inmediata, da verdaderamente vergüenza, por suerte en Argentina el teatro no es el Instituto Nacional del Teatro, no es la Asociación Argentina de Actores, ninguno de estos organismos que está demás decir que se hallan pintados, casi invisibles para los teatristas que si necesitan más que un subsidio, más que un mísero apoyo.

En Argentina existe el teatro independiente antes de esas organizaciones parásitas que he nombrado, un teatro variado, no solo en las capitales, también en los pueblos que a menudo el estado olvida limpiándose la cara con dichas organizaciones extra-culturales. El movimiento del teatro independiente es más que cinco personas que deciden los fondos destinados a los que cumplen con las normas del estado fantasma que gobierna por naturaleza maniatando a los artistas de la limosna eterna.

Por Fernando Zabala

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